Muchas personas pasan su vida esperando la mujer o el hombre perfecto, pasan muchos y ninguno es el perfecto, aunque claramente, hombres, todos son iguales y mujer, también son iguales. El varón y la hembra vienen al mundo cortados por la misma tijera. Definidos por los mismo órganos. ¿Será eso mentira?
El varón es la denominación del género masculino. A diferencia de la mujer, los órganos sexuales masculinos se encuentran exteriormente. Entre las características sexuales de los hombres que los hacen ser mas atractivos y deseables para el sexo opuesto y que en cierto sentido también hablan de su masculinidad, se cuentan las siguientes: tono de voz fuerte y grave, una estatura generalmente superior a la de la mujer, vello en el rostro, mayor masa corporal con respecto al de la mujer, piel gruesa y oscura, tendencia a la calvicie y carencia de grasa subcutánea. Ya tenemos características parecidas en los hombres, ¿y las mujeres?
Se entiende por mujer a todo ser humano de sexo femenino. Dentro de la categoría mujer pueden contarse las de niña, adolescente y adulta. En el aspecto anatómico, la mujer contara con un sistema reproductivo constituido por los siguientes órganos sexuales: ovarios, útero, vagina y senos.
Básicamente todas las mujeres y hombres, físicamente o sociológicamente, son idénticos pero, quedan algunas cualidades que aun están al aire como psicológicamente, emocionalmente y todas las otras cosas que nos inventamos para tratar de definirnos.
Por lo regular siempre se ha buscado al hombre o la mujer perfecta, definición que varía en millones de muestras, no por la persona que lo pregunta sino por las millones de personas que contestan. Entonces, la perfección en verdad ¿es algo creado, existe, no existe? ¿Qué es la perfección?
La perfección en un sentido, es el conjunto de potencialidades y cualidades que residen en la forma sustancial de un ser. En otro, el fin de una operación como cumplimiento de ésta. Es también la ausencia total de defectos y errores. La perfección es realización. La perfección es manifestación. La perfección en el mundo interno significa realización. La perfección en el mundo externo significa manifestación. Un buscador es una fusión de individualidad y personalidad. Claramente es del individuo y es personal.
Hay algo que se debe saber acerca de la perfección: no existe, es completamente relativa, lo que para mí es perfecto para otro tal vez no lo sea. Es un ideal, un concepto que usamos para guiar nuestro esfuerzo y gustos. De modo que si usted es una de esas personas que sólo se conforman con la perfección y solo busca su mujer perfecta o su hombre perfecto, piense en algo que usted cree perfecto. Ahora analícelo completamente, en toda su extensión y profundidad y encontrará que existen errores, aunque sean milimétricos. Así sucederá con todo lo que usted cree perfecto, en algún punto siempre hay imperfecciones. De modo que si usted acepta sólo la perfección, no podrá aceptar nada de este mundo.
A algunos hombres nos gustan flacas o otros gorditas, morenas, rubias; cada hombre tiene su perfección en la cabeza, así mismo pasa con las mujeres, por eso de vez en cuando nos preguntamos: ¿Qué busca fulana con ese tipo tan feo?.
Es posible que usted al decir perfección, en realidad quiera decir excelencia. Y la excelencia no tiene nada malo o erróneo, es un nivel de exigencia que probablemente le haya ayudado a conseguir el trabajo que tiene, lograr los objetivos que se impuso y todas las cosas de las que está orgulloso. El problema se presenta cuando usted quiere imponer esa exigencia a los demás. Cuando los demás piensan que es algo innecesario, irracional o imposible o sólo no les parece que sea para ellos. A partir de ese momento, a partir de querer imponerlo a los demás usted es un odioso perfeccionista.
Si usted se limitara a mantener esas exigencias para usted mismo no habría ningún problema. Su hombre o mujer sería el o la mejor del mundo. Pero cuando quiere imponerle a sus amigos el físico de su mujer, la forma de comportarse, cuando exige a sus compañeros que hagan las cosas como usted las hace, cuando no quiere aceptar de sus colegas un trabajo menos eficiente que el suyo, entonces es cuando su perfeccionismo se convierte en odioso.
El perfeccionismo no es más que una herramienta de control, y cuando se quiere ejercer sobre los demás se expresa nuestro deseo de dominar sobre los demás. Cuando alguien dice que ¨algo o alguien no es lo suficientemente bueno¨ lo está diciendo según sus criterios. Lo que es bueno o no dependerá de cada persona, pero eso necesidad de imponerlo es la expresión de un ejercicio de poder sobre otras personas. Y como todo ejercicio de poder se debe a un miedo, a una inseguridad interna del perfeccionista. Es el temor a que otro se imponga sobre nosotros, el temor a que algo quede fuera de su control, el temor a que de pronto alguien descubra que tiene miedo. Y para que esto no suceda, no permite que nada salga fuera de su control, no permite libertad de movimientos y pensamientos, no se lo permite siquiera a sí mismo. Porque en realidad esto es lo que más teme, admitirse a sí mismo que tiene miedo. Si esto sucediera, toda la estructura que sostiene su persona caería. Todos tenemos complejos y cosas que resolver, el problema se presenta cuando involucramos a los demás en nuestros propios complejos.
Cuando sea más flexible encontrará momentos, lugares y situaciones que antes le molestaban y que ahora puede disfrutar; podrá encontrar cosas en el interior de una persona que antes no podía ver porque no cumplía con algunas de las exigencias que usted tenía en su cabeza. Haber cedido algo de control se transformó en una esfera más amplia de comodidad y relajación. Descubrirá que el miedo, aunque legítimo, era sólo ignorancia. Ahora que sabe qué hay detrás de todo eso, ya no le causa miedo y hasta puede disfrutarlo.
Si usted insiste en ser como un odioso perfeccionista, verá cómo las personas se alejan; si decide cambiar, si decide relajarse y ceder algo de control, las personas querrán acercarse a usted. La perfección, como todo imposible, no es otra cosa que una infinita soledad.
Debe saber que uno puede crecer, progresar, construir pero nunca ser perfecto. De modo que esfuércese por ser mejor, que es mejor que ser perfecto. La perfección es relativa cada quien tiene una imagen perfecta en su cabeza y mientras se quede allí todo será perfecto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario