martes, 7 de noviembre de 2017

12 Leyes de los Grandes Empresarios - Mauricio Chaves Mesen

Que aprendí del libro 12 Leyes de los Grandes Empresarios - Mauricio Chaves Mesen?

Mucho...

Es un libro práctico, detallado, bien estructurado y no me aburrio al leer, realmente me gusto mucho, es un libro que definitivamente recomendaría.

Cosas que aprendí del libro:
  1. NO ENTRAR EN NEGOCIOS QUE NO SEAN PARTE DE LO QUE HAGO.
  2. Solo Entro en Negocios que Estoy preparado para ellos y cumplen lo siguiente: 
    1. Están en un campo que manejo? 
    2. Algo que me gusta y apasiona?
    3. Algo que andaba buscando?
  3. Solo entro en inversiones si tengo el recurso líquido para hacerlo, o si al menos cuento con 70% del capital operativo de los 3 primeros meses de la empresa.
  4. Mis empresas no adquieren gastos ni necesidades, una necesidad o gasto debe estar acompañada de una oportunidad que la sustente.
  5. Prefiero mil veces una amistad nacida de un negocio, que un negocio nacido de una amistad’ 
Aparte de todo eso:

  1. Revisar todos los costos y poner un porcentaje de imprevistos, ahí es de donde sale el precio del producto.
  2. Si los números son muy ajustados, siempre puede probar aumentando el precio. A veces, es mejor vender un poco menos, pero ganar en cada unidad, que vender muchísimo.
  3. Reinvierta en su negocio.
  4. No crezca demasiado basado en deuda. Si algo sale mal, y las deudas son altas, un monto pequeño de intereses puede derrumbar una empresa de millones. 
  5. Nunca se quede sin efectivo por más que le presenten buenas oportunidades.
  6. No mezcle dinero entre empresas.
  7. Ahorre un 10% de lo que produzca.
  8. Si un negocio definitivamente no da ganancias, olvídese de él y consígase otro. 
  9. Finalmente, dicen que al dinero le gusta que le tengan respeto. Y que cuando uno ahorra, no sólo tendrá mayor éxito para sortear los malos tiempos, sino que atrae más: de alguna forma, tener algo en el Banco, atrae oportunidades… ¡Y más dinero! Y también paz. Porque no hay nada que de más serenidad que el saber que aunque las cosas vayan mal por unos días, estaremos bien.
  10. El que tiene tienda, ¡que la atienda! Cuando concentra toda su energía en un emprendimiento.
  11. La avaricia mata. Genera estrés, y destruye la felicidad. 
  12. Diversificar no significa tener varias empresas. Significa tener inversiones líquidas y ahorros en actividades diferentes.
  13. No todo lo que brilla es oro. La maldición se disfraza de oportunidad, porque nadie la perseguiría si ve su verdadera cara.
  14. Piense en las consecuencias. 
  15. Ese dinero que tiene que poner ¿tuvo que pedir prestado y empeñar hasta la camisa? 
  16. Algo mágico pasa cuando somos responsables y no tentamos al destino; cuando somos valientes en reconocer que no estamos preparados para algo. El destino se encargará de mandarnos oportunidades verdaderas cuando estemos preparados para decir que sí.
  17. Prepárese, estudie, aprenda. Así ampliará el campo de acción en que la vida puede presentarle opciones. 
  18. Siempre recuerde el cuento de la liebre –que parece más inteligente y más rápida-, y la tortuga –que va despacito, y no parece tan “cool”-. Pero la tortuga tiene tiempo de poner atención, pedir consejo, entender lo que pasa alrededor, y efectuar correcciones a tiempo. 
  19. Los empresarios con varias compañías exitosas, han pasado muchos años construyendo sus imperios, entrenando gerentes y mandos medios, y probándolos a lo largo del tiempo. Han reducido la administración a manuales y procedimientos; han convertido todo en una ciencia. No se meta en más cosas hasta que haya reducido su primera empresa a una ciencia, y hayan pasado años suficientes para que esté muy consolidada. Y aún así, tenga mucho cuidado. 
  20. Un crecimiento muy acelerado de una empresa no permite tener bases firmes, y puede hacer que todo al final se desmorone. El crecimiento sano no se da en un día o en un año. Es un proceso largo, que requiere paciencia. Debe planificarse en ciclos de siete años. Hay algo cabalístico con el número siete en todas las culturas. En la Biblia, las vacas gordas de José duraron siete años; la sequía también duró siete años. Siete días tardó Dios en hacer el mundo. El siete siempre significa el final, lo completo… Pero aparte de lo cabalístico, tiene sentido. ¡Los años pasan tan rápido! Los primeros tres años son para conocer la empresa y poner las fundaciones; definir y probar los productos; crear un buen equipo; tener costos claros y proveedores confiables; conocer a los clientes y a quiénes no quiere de clientes; y crear un fondo de efectivo para las emergencias. Los siguientes cuatro son para crecer, paso a paso y con cuidado. Es igual que un matrimonio. Según las estadísticas, si todavía está casado a los siete años ¡las cifras de divorcio disminuyen dramáticamente! Si usted no pone bases firmes, es casi un hecho que su empresa no llegará a siete años; o pasará envuelta en deudas, problemas, demandas y reclamos, hasta que se le haga el milagro y pueda venderla o simplemente, cerrarla. 
  21. Hablar a empresarios de paciencia, y de ciclos de 3 y 7 años, es casi como sugerir que nos clavemos agujas en las uñas por placer. Nacimos con un virus bueno, que nos hace hervir la sangre: el SDU-Sentido de Urgencia. Sus síntomas son las ganas de avanzar, de ir hacia delante rompiendo las barreras que nos atraviesen para lograr los objetivos. El problema es cuando muta en la rara enfermedad llamada A.D.A.-Ansiedad de avance. Las ganas se transforman en ansias de ir más rápido de la cuenta, sin medir las consecuencias… Queremos que todo pase ya, que la meta se alcance ya. Que el proyecto comience, que el producto se venda... La enfermedad se manifiesta, cuando por lograr lo que queremos pasamos por encima de etapas necesarias, ignoramos requisitos, exigimos resultados sin importar cómo se logren. Pero el tiempo ganado de esa forma tiene una manera extraña de ser cobrado a quien lo toma: a veces por ganar un mes, se pierde un año o dos, y ¡se mete uno en enredos! Nunca permita que el sano deseo de cumplir sus metas, evolucione en algo negativo que le haga perder la perspectiva. ¡Es un proceso! Y como tal, lleva tiempo y etapas que no pueden ser obviadas. 
  22. Si tiene un producto o concepto nuevo que no está totalmente probado, es mejor ir poco a poco, probando, mejorando y eliminando errores, en vez de hacer ventas masivas de algo que al final salió malo o más caro de lo que creíamos. En Estados Unidos las empresas acostumbran hacer lanzamientos en mercados limitados o usan focus-groups para probar las reacciones de clientes potenciales, obtener opiniones y mejorar el producto, antes de realizar masivas inversiones en cubrir el país con algo que quizá no cumpla las expectativas. Si su producto no lo permite o si no tiene los recursos para este tipo de herramientas; el secreto es comenzar despacio, y recibir opiniones de los clientes conforme avanza. El error que no puede cometer es lanzarse sin paracaídas con un producto que al final ¡no le gustó ni a su abuelita! 
  23. Entre más grande es la empresa, más difícil de controlar, de maniobrar, de ajustar el rumbo. Cuando salieron las computadoras personales, IBM era tan pero tan grande, que se la comieron competidores como Dell, ¡que empezó en un garaje a sus 15 años! Es mejor ser pequeño y hábil como David; que gigante y tontón como Goliat. El pequeño David llegó a ser rey. Pero para pasar de pastor de ovejas a ser el rey más famoso de la historia, pasaron muchos, pero muchos años; y requirió tiempo y disciplina. Apple, al principio, estuvo a punto de quebrar, víctima de su propio éxito… Por ir tan rápido y sacar una computadora que no estaba lista –y que resultó un fiasco-, estuvimos a punto de perdernos de la empresa que nos dio el IPhone y el IPod. Aunque después de leer la biografía de Steve Jobs –y saber todo lo que superó- puedo afirmar que si Apple hubiese quebrado, él habría aprendido la lección, y un año después fundado “Grape”, y nuestras computadoras tendrían como símbolo una uvita. Hay gente que nació para ser grande ¡no importa los obstáculos que la vida le presente! 
  24. Los buenos socios son como los diamantes, ¡escasos! 
  25. Los malos socios son como los diamantes… ¡Pueden salir carísimos! 
  26. El mundo es una selva. Si usted es ingenuo, y cree que las culebritas de colores son muy lindas y los tigres son sólo gatos grandes, se lo van a comer. Ande preparado y protegido, y le va a ir bien. Si no, puede perder hasta la camisa. 
  27. No se deje llevar por las apariencias. Quienes quieren robarle su dinero no van a llegar disfrazados de asaltantes de bancos; sino de personas serias, confiables y simpáticas. 
  28. En negocios no hay amigos. Desconfíe de cualquiera que le ofrezca su amistad mientras está haciendo un negocio. Lo invitarán a cumpleaños, a primeras comuniones y hasta a misa con tal de obtener algún beneficio de negocios. 
  29. Buscamos a un socio por algo que no tenemos, pero que requerimos. Pero investigue. No siempre es cierto que el posible socio tiene lo que “ofrece”. Y si no hace las preguntas apropiadas o no tiene un buen contrato, puede terminar con un socio que le mintió, que no ha aportado nada, y ahora, ¡se lo tiene que aguantar quien sabe por cuánto tiempo! 
  30. Busque un socio con objetivos similares. Si estos o el nivel de compromiso son muy diferentes, las posibilidades de que le abandonen en medio de la tormenta son muy altas. 
  31. Cuando necesite alguien con un talento especial (chef, vendedor, mecánico), no importa que tan bueno sea, considere primero contratarlo como empleado antes que socio. Sino al final, termina pagándole salario, y además, dándole el 50% de las ganancias. Pero el riesgo ¡ese siempre es 100% suyo! 
  32. Un mal empleado o con mal servicio al cliente, se refleja en su empresa, y puede derrumbar la empresa más grande. Si pone en YouTube un video escupiendo en la comida, puede matar hasta la mejor y más exitosa cadena de restaurantes. Si esto es así, ¿por qué contratamos al primero que nos pide trabajo? Haga un esfuerzo para contratar los mejores empleados. Invertir el tiempo necesario para crear un buen equipo, es la base del éxito o fracaso de cualquier empresa. Y lo peor que puede hacer es meter una manzana podrida en un buen equipo. Pudre todo el saco. ¡Y si no se pudren, salen corriendo! Yo sé que está muy ocupado. Pero por más ocupado que esté, nunca haga excepciones en el ser extremadamente cuidadoso al contratar empleados. 
  33. Defina el puesto, saque el anuncio, reciba candidatos, haga las entrevistas, contrate al mejor. Y luego pruébelo. Si no funciona, despídalo de inmediato y comience de nuevo. 
  34. Mi mejor empleado–y tuve no menos de quinientos-, se llama Víctor. Lo contraté de casualidad, pues era el primo de otra empleada. Si, ya sé, ya sé... Pero en este caso funcionó. Tuvo buena actitud desde el primer día. Siempre sonreía. Todos lo respetaban y lo querían. Los clientes lo adoraban. Era una hormiga, siempre trabajando, haciendo el trabajo de tres. Siempre estaba disponible. Fue ascendiendo en mi empresa, aunque por mis ‘múltiples ocupaciones’ no tomé el tiempo para agradecérselo o convertirme en su mentor. Y cuando todos abandonaron el barco, trabajó sin salario por unos días, pues no podía pagarle. Si algún día encuentra un Víctor en su empresa, cuídelo como un tesoro. Páguele bien. Estimúlelo, dele oportunidades. Esa es la gente que hay que buscar. 
  35. SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, ponga todos los acuerdos, absolutamente todos los acuerdos, por escrito. 
  36. Ante la duda, recuerde el principio anterior. 
  37. Toda persona, incluso usted, sufre ATS-Amnesia Temporal Selectiva-, y por eso se va a acordar sólo de lo que le conviene. Su socio, también. Y si no pusieron las cosas por escrito, comienzan los problemas. 
  38. Las personas dejan por fuera de los contratos muchos escenarios de problemas, a veces por miedo a que el negocio no se dé o que el socio potencial se asuste. Esto es una tontería, pues al final aplica la ley de Murphy. Si el problema puede pasar, probablemente pasará. Y si el contrato no dice nada acerca de eso, se puede convertir en una batalla legal interminable. 
  39. Haga como las grandes corporaciones. Protéjase con contratos largos, que incluyan todo y prevean cualquier cosa que pueda salir mal. Eso no sólo le permite tener una mayor claridad del negocio que se inicia, sino que también reduce exponencialmente las posibilidades de que quieran demandarlo o aprovecharse de usted. ¿Da pereza? Sí. Pero da más pereza visitar cortes y abogados ¡Y sale carísimo! Recuerde que la pereza, nuestra tendencia a hacer el mínimo esfuerzo en todo -especialmente al tomar las decisiones-, lleva al fracaso. 
  40. No importa si el negocio es con su primo, con su amigo, con el vecino de al lado, o con el señor que vende helados. Si usted quiere mantener la relación más allá del negocio, escriba absolutamente todo, y tenga todo claro. No asuma que el otro escuchó y que usted dijo o no dijo. Asumir es la madre de todos los problemas. 
  41. Si su socio se enoja porque usted quiere poner las cosas por escrito, recuerde que es mejor que él se enoje a que usted pierda dinero, trabajo o esfuerzo; o le dé una úlcera por llevarse desazones. Si le explica, y le enseña este libro, tal vez entienda que es para el beneficio de todos. 
  42. Ser cuidadoso, tener todo claro, y pedir que le pongan todo por escrito, -y lo firmen-, también puede librarlo de los estafadores. Los estafadores quieren que todo se haga rápido, no quieren dar explicaciones, y si se les pide mucho detalle, generalmente se equivocan y caen en contradicciones. Además, cuando alguien es “preguntón” o quiere ser muy específico en todo, prefieren salir corriendo. Ellos saben que el mundo está lleno de personas descuidadas, perezosas, que no leen los contratos, y que se van a dejar presionar con que la oportunidad “es hoy”, con que el negocio “se tiene que hacer hoy”, se tiene que hacer ¡AHORA, RÁPIDO! Si ellos ven que usted no es uno de esos, van a preferir buscar una víctima más fácil. 
  43. Si Judas le robaba a Jesús, imagínese lo que están haciendo con usted… 
  44. El 90% de los empleados, dadas circunstancias correctas, va a robarle. En tiempo, en ausencias, en fotocopias para la universidad, o peor aún, en dinero en efectivo… Depende de usted el hacérselos fácil, o difícil. 
  45. Desconfíe de los empleados que siempre andan alabándolo y tratando de quedarle bien… ¡Esos son los peores! 
  46. No confíe. Establezca todo tipo de controles. . Recuerde a Dios en el Jardín del Edén. Ponga alarmas y cámaras. No había manera de que Adán y Eva se salieran con la suya. Y apuesto que si Dios crea otros mundos, les va a pasar el video de lo que les pasó a estos, para que los otros no piensen ni se arriesguen a hacer lo mismo. 
  47. Si camina como un pato, suena como un pato y parece un pato ¡es un pato! No se engañe. Si parece que le están robando, ¡le están robando! Cuando el río suena piedras trae. ¡Y ese río se está llevando las piedras suyas para la casa de él! 
  48. Hay gente buena allá afuera. Su objetivo como empresarios es escoger bien el personal y tratar de contratar gente de ese 10% que nunca robaría por educación, religión o principios. 600 millones en el mundo son bastantes. 
  49. No perdone bajo ninguna circunstancia. Yo sé. Usted es una buena persona, y la gente merece una segunda oportunidad, ¿cierto? ¡Olvídese de segundas oportunidades! ¿Acaso Dios dio una segunda oportunidad a Adán y Eva? Se robaron la manzana, para afuera. Que cada palo aguante su vela. Que cada uno asuma las responsabilidades de sus acciones. Un empleado que roba es un cáncer. Si no lo remueve, se va a extender y tarde o temprano, ¡LO MATA! 
  50. El que mucho habla, mucho yerra. Por la boca muere el pez. ¡No le cuente todo a todo el mundo! Si usted cuenta sus problemas a personas que objetiva-mente no pueden ayudarle, ¿qué beneficio espera obtener? ¿Qué le digan pobrecito? 
  51. Sólo pocos se alegran de sus triunfos, y le motivarán para que siga adelante. A la mayoría, aunque le sonrían, se los carcome la envidia. Y nunca faltará quien trate de detenerle. 
  52. Un buen empresario tiene que aprender a comunicarse y expresarse bien en público y nunca perder de vista que el 90% es no verbal. Los gestos, el tono, las acciones, las tonterías que decimos cuando la lengua no está conectada al cerebro, revelan más que lo que decimos o pretendemos ser. 
  53. Una persona inteligente afina sus sentidos de observación, para estudiar lo que revelan los demás al ser ellos mismos. Así puede detectar a la gente buena, y a la gente mala. A la gente valiosa y aquellos de los que hay que alejarse de inmediato. A alguien que puede ser un socio o un empleado potencial, o alguien a quien es mejor nunca ver más. 
  54. Aprender a escuchar es una virtud. A veces, no podemos resolver los problemas, porque ni hemos escuchado bien de que se trata. Si escucha con atención y analiza los detalles, quizá vea soluciones que escapan al observador distraído 
  55. Casi todos los grandes líderes han sido excelentes comunicadores que han vendido exitosamente sus ideas. La buena comunicación, evita malos entendidos y reduce la posibilidad de encuentros desagradables y enemigos gratuitos. Recuerde, no hay enemigo pequeño. 
  56. Finalmente, cuando se encuentre ante un conflicto, siempre mantenga la calma. Nunca suba su tono de voz ni haga malos gestos. Si ofendió o lastimó a otra persona, discúlpese. No diga cosas hirientes al calor de una discusión. Cuente hasta mil si es necesario. Y si ve que no logra tranquilizar al otro, aléjese para que la ira no cause daños irremediables. Porque recuerde: no hay enemigo pequeño. 
  57. En negocios hay tiempos buenos y tiempos malos. A veces, las vacas flacas son culpa nuestra (por no cambiar, innovar o trabajar lo suficiente). Otras, una crisis o factores naturales contribuyen a agravar la situación. 
  58. Si la tormenta lo tomó sin el paraguas, recuerde que una actitud negativa sólo atrae más dificultades. Una actitud positiva, o al menos neutral -una actitud de calma-, le va a permitir reflexionar y pensar en buscar soluciones. 
  59. Los malos tiempos pueden tener un aspecto positivo. Son la mejor forma de aprender las lecciones, crecer y fortalecernos. Si llegan, recuerde, ya le pasó a alguien y puede buscar en la historia el cómo salió, o qué errores cometió, para no cometerlos. Pero tiene que estar preparado. 
  60. Su reputación es importante. Pero a veces tratar de salvarla a toda costa, puede convertirse en el último clavo para colgarnos en la pared del fracaso. Piense primero en salvar su trasero. Después preocúpese de salvar su cara. Si usted pierde el primero, definitiva-mente va a perder también lo segundo. 
  61. No cuente su situación a todo el mundo. La mayoría no le pueden ayudar y lo que van a hacer es co-mentarlo con otros a sus espaldas. Y no sabe si ese otro era el banquero que le tenía listo un préstamo, y ¡por andar de bocón, todo se cayó! 
  62. Si su “situación” es una deuda que lo está consumiendo, y está comenzando a usar el capital de trabajo para mantenerla ‘al día’ mientras llega el milagro, está cometiendo un gran error. Deje de pagar a sus acreedores si va a usar el dinero que necesita para generar. Si usted deja de producir, tal vez pague este mes, pero el siguiente va a estar igual o peor. Pero explíquelo a sus acreedores (y no deje que lo convenzan que lo importante es su reputación). Al final, si sale del problema y les paga, algún día le volverán a prestar. 
  63. Usted necesita a sus empleados para producir, y tiene que pagar los salarios. ¿Ha tenido empleados a los que debe el salario, murmurando derrotados, esperando que la compañía quiebre y les digan que es el último cheque? Porque, no se engañe, ellos piensan esto desde la primera vez que no les pagó a tiempo, ¡incluso si en su mente cree que el problema es menor y temporal! O tal vez tenga los salarios al día, pero no tiene herramientas ni suministros porque no hay dinero para materiales o el anuncio que generaría nuevos clientes. Los trabajadores saben lo que usted se niega a aceptar: son expertos en leer la escritura en la pared. Ellos ven su cara y saben si pasó una noche de insomnio. A veces ven el panorama más claro que usted, porque no están esperando el milagro. Están esperando su cheque y durante el tiempo improductivo, buscando otro trabajo. Y no les puede culpar; su trabajo es su única fuente de ingresos. No tienen ahorros, tienen deudas y una familia que alimentar. Así que ¿puede culparlos si usted no es la única preocupación en sus mentes? 
  64. Si tiene que dejar ir a un empleado porque no puede pagarle el salario; si tiene que cerrar un negocio, una tienda o un hotel; o dejar perder una propiedad, porque los pagos o las pérdidas lo están matando ¡hágalo! A veces posponemos lo inevitable, y en el camino, perdemos más y más. Es como arenas movedizas: entre más tratamos de salir, más nos hundimos. El perder algo, en el largo plazo, puede ser ganancia. Perdemos vida, estrés, otros activos, tratando de salvar algo insalvable, en lugar de seguir produciendo o buscando nuevas oportunidades que nos permitan, algún día, recomprar eso que perdimos (¡si tanto lo añoramos!). Conrad Hilton, fundador de los hoteles Hilton, perdió sus hoteles durante la depresión de 1929. A pesar de este tropiezo siguió trabajando como administrador de los mismos, hasta que pudo recomprarlos. 
  65. Aún ante un fracaso, nunca olvide que casi todos los más grandes empresarios de la historia –como Hilton- perdieron sus fortunas una o más veces. Es como podar una planta: para que crezca aún más fuerte, hay que quitarle las hojas en exceso. La vida usa esta tijera (y si usted es la planta, ¡duele!) para quitarle todo lo que se le ha ido pegando. Es una manera quizá cruel, de eliminar los insectos que chupan de su savia (¿le suena conocido?). Vicios, errores, “conocidos”, exceso de equipaje… Pero recuerde que lo más importante de una planta es su tallo, su corazón. Mientras el tallo este vivo, la planta está viva. Y podrá volver a crecer aún más grande que antes. 
  66. Su capacidad de sobrevivir es directamente proporcional a su capacidad de detenerse, pensar y tomar las decisiones sin importar nada más. En el centro de la tormenta, ni usted ni nadie puede pensar, porque está obsesionado en sobrevivir. Entonces no trabaja lo suficiente, no duerme lo suficiente, no crea, no innova, no ve las oportunidades y, a veces, ni siquiera reconoce los milagros que lo llaman a la puerta. 
  67. No espere a caer tan profundo en los problemas que sólo un milagro pueda salvarlo. Actúe a tiempo. Una vez que tiene su lista de posibles soluciones, ¡Actúe! Haga las llamadas que tiene que hacer. Busque la ayuda que tenga que buscar. Pida los consejos que tenga que pedir. Pero hágalo. Durmiendo hasta tarde y jugando solitario sólo va a extender el sufrimiento. 
  68. La diferencia entre éxito y fracaso al enfrentar a los problemas, está en el cómo los enfrentemos; en el cómo nos programemos para la batalla. Si piensa que lo van a liquidar, está liquidado: no lo salva ni Sansón. Pero si piensa que saldrá adelante, sale adelante. Es difícil aceptar esta filosofía de que los pensamientos son cosas y que somos arquitectos de nuestro propio destino por lo que pensemos, sea positivo o negativo. Pero aunque sea difícil de aceptar, ¡ES CIERTO! 
  69. La Mala Fortuna es una dama perezosa. Si alguien se le pone muy difícil, mejor se va y busca otro que si acepte la derrota. De por sí ¡de esos hay tantos!
  70. El 90% de las personas creen que Dios es importante en sus vidas, y un 72%, que es importante en los negocios. No le de vergüenza, ni miedo buscar su ayuda. 
  71. Si usted está en dificultades, no se deje engañar por aquellos que le dicen que ore un poquitito, compre un milagrito, se cruce de bracitos y todo se va a solucionar. Recuerde que si se queda en un sillón, por más que rece, los problemas no se van a hacer más pequeños ni a desaparecer. Seguirán creciendo un poco cada día. Si los enfrenta temprano, los va a enfrentar pequeños. Pero si se espera y lo hace más tarde… 
  72. Busque a Dios porque le va a traer paz, y esa paz lo va a hacer más eficiente en la búsqueda de una salida a su laberinto personal. Pero cualquier salida, cualquier solución, cualquier idea, requiere esfuerzo. Dios le iluminará ideas, le pondrá en el camino de las personas correctas o le traerá oportunidades, pero está en usted maximizarlas. 
  73. Todo es siempre es más fácil si sabe que algo más grande que usted lo está acompañando. Mi esposa y yo oramos, hacemos una pregunta o pedimos una guía específica, y abrimos la Biblia en el primer lugar que sentimos. Y recibimos siempre ¡unas respuestas tan increíbles! 
  74. Buscar a Dios no significa vivir en penitencia ni perder un poco nuestra esencia. Por eso, siga sonriendo, bailando, y contando buenos chistes. Estar contento mejora la salud y le da mayores posibilidades de tener ideas frescas. Y son esas ideas frescas las que le permitirán al fin de cuentas, ser uno de esos grandes empresarios.  

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